Bienvenidos a París !

Proyecta instalarse en París y puede ser que, a primera vista, la gestión le parezca algo complicada.
Por supuesto, puede que no le resulte fácil, no obstante, quedamos convencidos de que si, un día, tiene que marcharse de aquí, habrá aprendido a apreciar la capital, y también a sus habitantes, por muy increíble que esto le parezca ahora.
Lo que pretendemos es ayudarle a escoger el distrito donde resida, a encontrar vivienda, a realizar los correspondientes trámites administrativos, en fin, a facilitarle una cómoda instalación en “su cálido hogar”.
También deseamos ayudarle a comprender mejor a los Parisienses, su modo de vivir y su entorno cultural: probablemente sea bastante diferente del que Ud. conoce.
A continuación, unas cuantas informaciones que, así lo esperamos, le ayudarán a elegir mejor su futuro marco de vida.


Generalidades
De manera general, se suele considerar que se vive bien en París «ville lumière» (ciudad de luces): tiene una larga historia y el desarrollo urbano se fue haciendo a lo largo de los siglos y los gobiernos, si bien, en el s. 19, el barón Haussmann, confirió una dimensión más moderna a determinadas partes de la ciudad.
Al contrario de otras capitales, la piedra no invadió totalmente a la ciudad y los barrios de París cuentan con numerosos parques y jardines.
A pesar de que, como en todas las metrópolis, los desplazamientos en coche particular resultan difíciles debido al tráfico muy intenso y a la dificultad que uno encuentra para aparcarse, los transportes públicos (autobuses o metro), al contrario, son seguros, limpios y eficientes.
Los billetes de transporte valen tanto para los autobuses como para el metro y podrá comprarlos en la metropolitana parisiense y en los estancos.
En lo que se refiere a los taxis, existen fórmulas y sistemas de abono con los que podrá disponer de un coche, independientemente de las circunstancias del tráfico parisiense.
Se dice de la climatología de París que es «atlántica» (Deauville está a unos 200 Km. de la capital): el invierno no es muy frío (es excepcional que nieve) ni el verano muy caluroso. El típico cielo del Ile-de-France (la zona de París y sus afueras) es azul con nubes blancas. Parecen borreguitos pastoreando por el cielo.


Los distritos
París cuenta con 20 distritos rodeando el Sena en forma de caracol. La numeración de las calles también parte del río, en el mismo centro urbano.
La breve descripción, ni completa ni exhaustiva, que presentamos a continuación, le ayudará a situarlos e identificarlos, antes de que profundice su conocimiento con los correspondientes libros especializados.
El distrito 1, el 2, el 3 y el 4 constituyen el embrionario núcleo de París, el corazón de la ciudad antigua fundada en la isla de la Cité, en aquel tiempo llamada Lutecia. No se trata de barrios residenciales, sino más bien turísticos y de negocios.
Por supuesto, existen excepciones como puede ser la del Marais, un barrio muy de moda donde los Parisienses suelen elegir casa desde hace unos años.
El distrito 5, el 6 y el 7, situados en la orilla izquierda, son la cuna de las tendencias y de los movimientos culturales que, a partir del s. XX, hicieron la fama de la “Rive Gauche” en el mundo entero.
Fue aquí donde se ubicaron las grandes editoras, así como algunas figuras míticas de la vida intelectual parisiense.
Estos barrios suelen tener cierto encanto anticuado y, cuando al bullicio de algunos bulevares, sucede la tranquilidad de una plaza o de ciertas manzanas de viviendas, parece como si uno fuese transportado a una aldea provincial.
El distrito 7 en particular, el barrio de los ministerios, es muy residencial y tranquilo. Pero, cuidado, también estamos en uno de los distritos de París donde el precio de los pisos figura entre los más caros.
Con el distrito 8, volvemos a la orilla derecha y al barrio de negocios y de los “Champs Elysées”.
Aquí tenemos las direcciones más prestigiosas, con magníficos pisos de recepción, y también manzanas de edificios también burgueses, pero de un precio más asequible.
Es el encanto de París, como, por supuesto, el de muchas ciudades antiguas, donde los edificios modestos lindan con las bellas viviendas acomodadas.
El distrito 9 es el barrio de las oficinas y de los Grandes Almacenes, por lo que el tráfico es muy denso durante el día y casi inexistente una vez entrada la noche.


Los distritos 10, 11 y 12 son barrios típicos de París, con tiendas pequeñas y pisos, a veces burgueses y a veces populares.
Debido al importante esfuerzo de rehabilitación, son unos barrios en plena mutación.
El distrito 13 es famoso por ser la sede del « Chinatown » de París, entre la plaza de Italie y la puerta de Choisy.
Se trata de un barrio de doble aspecto, por una parte, lindando con el distrito 5, tiene numerosos edificios burgueses de principios de s. XX, y, por otra, yendo hacia « Les Maréchaux », muchos rascacielos. (« Les Maréchaux », son los bulevares exteriores que rodean la ciudad y la deslindan; se llaman así porque llevan todos nombres de Mariscales de Francia).
Por fin, el distrito 14 y el 15 son barrios muy tranquilos, esencialmente residenciales, pero también mercantiles, en los que conviven todos los grupos de edad. El 15 es el distrito de París más extendido.
El distrito 16 es uno de los barrios más elegantes con la avenida Foch, donde residen las estrellas del teatro y del cine y están las embajadas y los consulados.
Se trata de un barrio ante todo residencial y sumamente tranquilo.
El distrito 17 se divide en dos, por una parte, el barrio de los negocios y de las residencias burguesas, por otra, el barrio más popular, con el famoso barrio de Pigalle y sus discotecas.
Llegamos por fin a los últimos de la numeración, el 18, el 19 y el 20, unos barrios bastante antiguos y populares con jardines y apacibles manzanas y también algunos lugares turísticos (la iglesia del Sacré Cœur de Montmartre está en el distrito 18).
Paseando por la “la ville lumière”, quizás dé con la calle o la manzana que mejor corresponda a su gusto, o quizás tenga un flechazo hacia un rincón aislado, que descubra por casualidad y que no va mencionado en ninguna guía.
Actualmente, en París, la demanda inmobiliaria supera ampliamente la oferta, tanto para alquilar como para comprar. Dentro de este contexto de relativa penuria, con un mercado en alza, quizás deba apresurarse a elegir el piso de sus sueños.
Los pisos son frecuentemente antiguos con lo que carecen de cocinas equipadas: a parte el fregadero, non tienen ni muebles ni aparatos.
Los contratos de arrendamiento se suelen concertar para 3 o 6 años según si el dueño del piso es un particular o una entidad.
El arrendatario puede rescindir el contrato de arrendamiento en cualquier momento, con previo aviso de 3 meses, notificado al dueño por carta certificada.
Es de obligación concertar una póliza de seguros mediante contrato “multirriesgos vivienda”, incluso antes de mudarse.


Vida cotidiana

Por fin, ya está instalado. Ha llegado la hora de descubrir los comercios de proximidad y conocer a los comerciantes. De manera general, en los barrios de París, siempre existen tiendas pequeñas: panaderías, farmacias, prensa, y ultramarinos, abiertos hasta muy entrada la noche. Suelen ser algo más caras que las grandes superficies, pero como comprenderá, ¡poder ir de compras incluso tarde por la noche, es algo que no tiene precio!
De manera general, las panaderías abren incluso los domingos (los Franceses no pueden concebir que se pueda comer el domingo sin pan del día); suelen cerrar un día a la semana y por turnos.
En París, casi todos los barrios tienen mercados al aire libre cierto día de la semana, incluso los domingos.
En los puestos repletos, podrá elegir los productos más frescos y beneficiarse así de ese algo provincial que tienen los mercados de barrio.
También existen numerosos rastros en los que descubrirá el objeto excepcional que colocará en su chimenea, o en cualquier otro lugar, y que constituirá un maravilloso recuerdo de su estancia en París.
El « L’officiel des spectacles » y « Pariscope » indican cada semana las fechas de dichos rastros, informando también des las actividades de la capital.
« FUSAC » y « Time Out », son revistas en inglés, distribuidas gratuitamente, y que le proporcionarán el mismo tipo de información.
Así pues, empieza la aventura. Sobre todo, no dude en usar las cuantas palabras de francés que sepa; siempre habrá alguien para valorar sus esfuerzos y darle la información que precise.
Ultimo detalle, si piensa que no habla francés con suficiente soltura y usa el inglés para que se le entienda mejor, no se sorprenda si le cuesta encontrar a un interlocutor que le conteste en la lengua de Shakespeare.
No será ni por orgullo ni por falta de educación; es que los Parisienses no hablan o hablan mal el inglés. Es una forma de pudor.

 

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